sábado, 12 de junio de 2010


Dicen que me vieron caminando por la luna, arrastrando mis pasos, mirando sin mirar, la vista nublada mezclando mis lágrimas con la lluvia.
Dicen que notaron mi sonrisa sólo por cubrir dolores ajenos, que ya no sonrío sola.
Dicen que ya no escuchan mis carcajadas, que tampoco escuchan latir mi corazón.
Tal vez llegué a ese punto entre la locura y la razón, en una guerra constante por dejar morir la lógica o el corazón.
Tal vez aprendí a volar aferrada por amor, y volé tan lejos que aquel momento en que me soltaron la mano, no supe cómo seguir, o quizás, aún pretendo que ese quien regrese para volar a mi lado, y vago creando un camino sin estrellas, enlazando mis propiar manos para no sentirlas vacías.
Déjenme soñar que no es necesario que aprenda a volar sola, y aunque mi expreción aparente no notar ninguna emoción en su entorno, les ruego no permitan que me siga destiñiendo.

No hay comentarios: