
“Recuerdo mi sonrisa espejada en sus ojos, recuerdo nuestras sombras reflejadas en la luna, en aquella luna de miel, mientras el calor de su cuerpo aumentaba con mi ansiedad, y el embriagador sabor de sus labios sobre mi cuello daba la certeza de que ese idilio seria eterno. Susurra un “te amo” en mis oídos, escrito con el más dulce tono que jamás me habían dedicado; acaricia mi espalda, acaricia mis labios, me besa con la pasión de saber que esa noche había sido creada para sellar nuestros caminos para siempre.”
Aquella memoria revive cada noche en mis sueños, despertando el insomnio y un grito ahogado en un mar de lágrimas y vicios.
Aquella memoria revive cada noche en mis sueños, despertando el insomnio y un grito ahogado en un mar de lágrimas y vicios.
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